Hace unas semanas participé en el Demo Day del Grado LEINN, dirigido por Teamlabs en Madrid.
Ya he contado alguna vez que, entre otras cosas, soy licenciado en el Grado en Liderazgo, Emprendimiento e Innovación (LEINN), y que, con total probabilidad, es el mejor grado de Emprendimiento (al menos) en toda Europa.
¿Por qué, Iván?
Porque en LEINN seguimos aquello de “las cosas no se dicen, se hacen; porque al hacerlas se dicen solas”. Los alumnos no tenemos clases, no tenemos profesores y no tenemos exámenes: constituimos nuestra propia empresa real y facturamos dinero real con proyectos reales en el mercado real. Cuando salimos al mercado laboral ya llevamos 4 años de experiencia profesional.
Es un grado disruptivo, complejo y extremadamente exigente. El modelo académico contempla el desarrollo de las principales competencias demandadas en los próximos diez años por el World Economic Forum(1) a través de la correcta activación de unos Procesos de Aprendizaje que se tangibilizan en una serie de Resultados de Aprendizaje evaluables.
Como cierre del viaje que experimentamos durante cuatro intensos años, en los que pasamos de tantear ideas de negocio a ejecutar procesos de validación experimental, facturar más de doscientos mil euros, traccionar más de cien proyectos distintos en diferentes continentes, tener más de quinientos clientes o más de doscientas sesiones de diálogo; los alumnos tenemos que pasar por un proceso de aceleración que tiene dos vertientes:
- Startup Process (SUP): en el caso de que elijas continuar con un proyecto emprendedor propio
- Corporate Process (COP): en el caso de que elijas vivir un proceso de intraemprendimiento, resolviendo un reto de innovación dentro de una corporate.
Te propongo que me acompañes en la conceptualización de cada uno de estos procesos y que extraigamos una serie de aprendizajes que, considero, pueden resultar de gran utilidad en cualquier aventura profesional.
Y si eres un LEINNer que en el futuro se examinará de este proceso, ¡espero que te sirva el doble!
El Programa COP (Corporate Process): Evaluación de Consultoría de Innovación
El COP tiene un objetivo muy claro: evaluar tu capacidad intraemprendedora. Se espera que seas capaz de extrapolar tus aprendizajes en los últimos cuatro años emprendiendo tus propios proyectos al contexto corporativo.
No me voy a meter en el tema de qué es emprender, porque parto de la premisa de que ya es sabido. Si no es así, te recomiendo ver este artículo (2). No obstante, por dinamizar la lectura, el emprendimiento es, en esencia, conectar productores con consumidores. Un productor es un agente económico que emplea unos recursos (materiales, tiempo, dinero, etc.) en generar un producto (ya sea un producto físico, digital o un servicio), que resuelve una necesidad de consumo (un problema específico) de un consumidor. En el momento en el que un consumidor se comporta como agente que está dispuesto a consumir una determinada producción de otro agente productor se produce lo que llamamos un intercambio de valor, que fruto del marco en el que están construidos los mercados actuales, suele ser de índole económica.
En resumen: un agente (productor) emplea unos recursos para producir algo que tiene un valor específico (y subjetivo, muy importante) para otro determinado agente (consumidor) por el cual está dispuesto a pagar. A esto lo llamamos actividad económica.
Cuando esta actividad económica se produce partiendo de la nada, es decir, sin una estructura económica rentable que genere unos ingresos estables y periódicos en el tiempo (que llamamos modelo de negocio) solemos decir que el agente productor es un emprendedor. Cual explorador, tiene que lanzarse a la aventura de construir una máquina de hacer billetes a través de la entrega de valor, casi siempre sin tener claro quién va a ser su consumidor (cliente), por qué va a estar dispuesto a pagarle (problema) y a través de qué vehículo (producto/servicio).
Del mismo modo, cuando esta actividad económica se produce partiendo de un contexto de negocio (una estructura de clientes clara, un producto/servicio validado, un modelo económico que ha encontrado encaje en el mercado, etc.) lo llamamos intra-emprendimiento. Las empresas contratan a estos exploradores para que, en lugar de partir de la nada, partan de unas premisas que deben entender y hacer suyas. Y, por ende, resolver problemas específicos de las empresa. Entregar valor a la compañía.
Y este es el principal insight que se busca cristalizar en este proceso COP: en un proceso de intra-emprendimiento tu consumidor (cliente) es la empresa. No importa que seas un interno (en nómina, formas parte de la plantilla de la propia empresa) o externo (ejerces como un consultor de innovación contratado por la empresa). Y es independiente de la actividad que desarrolles dentro de la empresa. Es muy posible que, si te contratan para abrir negocio, por ejemplo, tengan que desarrollar nuevos productos/servicios para otros agentes consumidores (clientes de la empresa), pero no olvidemos que tú trabajas para la empresa. Tu cliente es la empresa. Espero haber recalcado las suficientes veces el término “empresa”
El ejercicio de intraemprendimiento del proceso COP se sitúa, por simplificación, en la actuación como consultores externos de innovación (que técnicamente no es innovación, pero lo vamos a dejar para otro artículo).
Empresas como Visa, Mastercard, Anaya, Tous, Seat, Santalucía, Mapfre o Danone, entre muchas otras, seleccionan alumnos del Grado LEINN que pasan a ejercer de consultores para resolver un reto de innovación específico definido por la empresa. Un ejemplo:
“Cómo podríamos hacer de Verti (Grupo Mapfre) una compañía de seguros WhatsApp first” (3)
¿Cómo se resuelve un reto de intraemprendimiento?
Un mentor me decía constantemente: “si quieres mejores respuestas, haz mejores preguntas”. En el caso de esta pregunta, no hay una respuesta.
Si buscas, encontrarás decenas de frameworks. Decenas de herramientas, marcos y metodologías en los que te puedes inspirar.
En realidad, me es indiferente. Porque la pregunta para mi es otra: ¿qué tengo que saber para resolver un reto de intraemprendimiento?.
Dame un martillo (herramienta) y sabré poner clavos. Dame un criterio (fundamentos) y sabré navegar cualquier contexto. A veces nos perdemos en las herramientas y olvidamos los fundamentos. Quizás por eso haya tantos framework. Y tantos consultores implementando frameworks. Pero eso también es un tema aparte.
Para mí se resumen en lo siguiente:
- conoce a tu cliente
- conoce a su cliente
- crea valor
De verdad, ya es lo suficientemente complejo como para complejizarlo innecesariamente. Intentemos volver a las bases:
Conocer a tu cliente es comprender para quién trabajas. La empresa que te contrate tendrá un problema específico, que es el que le acciona a querer invertir recursos en resolverlo. Tu tarea es encontrar las evidencias suficientes que le permitan rentabilizar su inversión con la mayor captura de valor posible. Y facilitar la toma de decisiones.
Fin.
Encontrar las evidencias significa levantar información. Tendrás que comprender a fondo el problema que tiene tu cliente. Y todo problema se enmarca dentro de un contexto, lo que quiere decir que tendrás que entender cuál es la historia de la compañía, cómo ha llegado hasta el punto en el que están, quiénes son sus competidores, cuáles son sus recursos (ya sea capital, mano de obra, o elasticidad, que muchas veces se pasa por alto), en qué mercado se encuentra (contexto socio-cultural, geo-político, económico, tecnológico, etc.) hacia dónde evoluciona su mercado (tendencias socio-culturales, geo-políticas, económicas, tecnológicas, etc.), etc.
Conocer a su cliente es comprender para quién trabaja la empresa para la que trabajas. Tu empresa tiene una actividad comercial con una serie de consumidores. Tendrás que averiguar qué consumen (cartera de productos, servicios), por qué (cuál es su problema), dónde perciben el valor, por qué eligen a tu empresa y no a otra (propuesta de valor, ventaja competitiva), dónde podría haber nuevas oportunidades de consumo, etc.
Y para levantar toda esta información tendrás que buscarte la vida. Por eso eres un (intra)emprendedor. Tu tarea es hacer el trabajo sucio. Eres como el Señor Lobo en Pulp Fiction.
Y cuando hagas tu trabajo, o al menos si lo has hecho bien, entrando en la profundidad de las cosas; serás capaz de crear valor. Tenderás un puente entre el problema de tu cliente (la empresa) y la solución que necesita.
La creación de valor (o al menos la manera de hacerlo) se suele tangibilizar en un entregable. Este es el que permite el intercambio económico entre tú (consultora) y tu cliente (empresa). Dependiendo de la magnitud del proyecto, a veces estos procesos de exploración se hacen gratis. Otros se cobran como un servicio. Volvamos al Señor Lobo en la película de Pulp Fiction: se presenta en tu casa, ve la escena, explora el coche, hace las preguntas pertinentes; y una vez tiene claro cómo va a ejecutar (el puente de valor) entonces matiza el precio de sus servicios, y tiende la mano para cerrar el trato.
En el caso del COP, tu entregable será un pitch de consultoría, que si eres espabilado conseguirás presentar en la junta directiva de tu empresa. Y que si eres aún más espabilado te abrirá la puerta a desarrollar tu PFG (En LEINN no hacemos Trabajos de Fin de Grado, sino Proyectos) e incluso, iniciar tu carrera profesional en ella.
Iván, ¿y cómo estructuro este pitch?
De nuevo, la pregunta incorrecta. Volvamos a las bases:
Toda presentación ante un público específico es un acto comunicativo. Todo acto comunicativo requiere un intercambio de información. Y todo intercambio de información implica un emisor lanzando un mensaje a un receptor. Normalmente, los mensajes tienen una intención. Y esa es justo tu tarea. Entregar el mensaje adecuado para conseguir el impacto adecuado.
De manera que tendrás que identificar cuál es el mensaje (información) que debes comunicarle a tu receptor (junta directiva de una empresa) para que entiendan el puente de valor que has levantado y, por tanto, encaminarlos a tomar acción.
En Grupo Ruiz me habré reunido con más de treinta consultoras en este último año y, como cliente, en todas he buscado las mismas tres premisas: “puedes confiar en mi”, “soy solvente” y “este es el retorno que recibes” (así puedes ganar más o gastar menos).
En el contexto del COP, tendrás apenas cinco minutos para transmitir tu mensaje. Y yo, como jurado, tendré apenas cinco minutos para evaluar si considero que has entendido de qué va el juego y, por tanto, activado los procesos de aprendizaje correspondientes. A modo ilustrativo, esta es la plantilla que yo mismo usé en el Demo Day de 2025, y que está completamente basada en los criterios que yo mismo utilizo cuando contratamos una consultora:


El Programa SUP (Startup Process): Evaluación de Nuevas Creaciones
Al igual que el COP, el SUP tiene un objetivo muy claro: evaluar tu capacidad emprendedora. En este caso, se espera que seas capaz de acelerar un proyecto validado con plausibilidad de recibir financiación, culminando la cristalización de todos tus aprendizajes en los últimos cuatro años emprendiendo.
Recordemos que, fruto del contexto educativo del Grado LEINN, los alumnos hemos pasado los últimos cuatro años aprendiendo a traccionar todo tipo de ideas en todo tipo de sectores. Para montar la visual, tengamos en cuenta que lo primero que hace un estudiante de dieciocho años recién salido de la formación pasiva que recibe en bachillerato, nada más entrar el primer día en LEINN, es ser citado en el centro de Madrid a las 12:00 del mediodía, entregarle un limón, y decirle “tienes 90 minutos para convertir este limón en el objeto de mayor valor que seas capaz de conseguir”.
Perdona Iván, ¿qué? ¿y en qué co** conviertes un puñ***** limón?
Pues en lo que toque. Ahí el quid de la cuestión. Lo cambias por un mechero, les cuentas la historia a unas ancianitas que, por recordarle a sus nietos, te dan cincuenta pavos, compras unas cuantas pulseras, las vendes al doble de su precio, y así. Aprendes muchísimas cosas en esos noventa minutos. Pero principalmente, a buscarte la vida. Y esa es la tarea principal de un emprendedor: buscarse la vida.
De manera que, llegados al SUP, los estudiantes llevamos casi cuatro años aprendiendo a encontrar encajes problema-solución y producto-mercado casi como churros. No es extraño, por tanto, que en uno de esos intentos la serendipia, la inercia y el momentum hayan hecho su labor, y el LEINNer venga con un proyecto validado, con un modelo de negocio rentable y escalable, con una cartera de clientes activa y con un histórico de facturación estable. Este tipo de proyectos son los que entran al SUP. O, al menos, los que deben de salir de él. Y lo que se busca en esos tres meses es simular una especie de entorno ventures donde se termine de pulir el equipo, la estrategia y el modelo de negocio para sacar el proyecto a ronda de inversión. Proyectos de gran relevancia han salido de LEINN, por mencionar algunos: Sheedo, Hemper, One Dilemma, Nostoc Biotech, Gloop, Talent Class o Mazinn, entre muchos otros.
Por razones obvias, no me voy a meter en cual es el proceso que se sigue en estos casos. Como escuché una vez a José Luís Vallejo: “¿la fórmula del éxito? Cada contexto es distinto… ¿Cómo narices voy a saber yo una clave para el éxito?”(4).
Lo que es evidente, es que tendrás que haber pasado por una serie de estadíos que a mi me gusta mucho cómo quedan representados por Alexander Osterwalder:

Tendrás que haber dado con una idea, que inicialmente habrás aterrizado en un conjunto de hipótesis de negocio, que posteriormente habrás validado a través de la la experimentación activa (problem-solution-fit), que progresivamente se habrán ido convirtiendo en evidencias de negocio que te habrán permitido encontrar un encaje producto-mercado (product-market-fit) con el que hayas convertido una cartera de clientes que te hayan permitido mantener un flujo de caja estable sostenido en el tiempo.
Al igual que el COP, tu proceso SUP finalizará con un pitch, pero esta vez en la modalidad deck. Es decir, tu tarea es demostrarle a una serie de posibles inversores que tu modelo de negocio es sólido, rentable, y que tú (y por ende tu equipo) sois personas solventes, competentes y capaces de maximizar mi retorno en caso de que decida invertir en vosotros.
Tú tendrás, por tanto, apenas cinco minutos para pedirme algo y convencerme de que eres una buena apuesta. Y yo tendré, como jurado, apenas cinco minutos para evaluar si considero que has entendido de qué va el juego y, por tanto, activado los procesos de aprendizaje correspondientes. De nuevo, a modo ilustrativo, esta es la plantilla que yo mismo usé en el Demo Day de 2025, y que está basada en los mismos criterios que evalúo cuando me piden feedback de un proyecto o me planteo invertir en alguno:


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Si te apetece, puedes contarme tu proyecto y quizás pueda darte perspectiva según mi experiencia y conocimientos:
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